
El peso de la autoexigencia: cuando la búsqueda de perfección afecta tu salud mental
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¿Por qué sentimos que nunca es suficiente?
Vivimos en una sociedad donde se valora el éxito, la productividad y la imagen perfecta. Muchas personas —especialmente mujeres y jóvenes— cargan con la idea de que deben ser impecables en todo: trabajo, estudios, vida personal, relaciones y apariencia física.
La autoexigencia, cuando se vuelve excesiva, deja de ser una motivación y se convierte en una fuente de malestar psicológico.
Autoexigencia vs. motivación sana
No toda exigencia es negativa. La motivación nos impulsa a crecer y alcanzar metas. El problema aparece cuando:
- Los logros nunca parecen suficientes.
- Se minimizan los avances personales.
- El error se vive como un fracaso total.
- El descanso se percibe como “pérdida de tiempo”.
En ese punto, la autoexigencia se transforma en un círculo de ansiedad, frustración y baja autoestima.
Consecuencias de la búsqueda de perfección
- Ansiedad constante por cumplir estándares irreales.
- Insomnio o agotamiento físico y mental.
- Dificultad para disfrutar de los logros alcanzados.
- Relaciones tensas por la necesidad de control.
- Sensación de vacío al no sentirse nunca suficiente.
La terapia como espacio de apoyo
En psicoterapia, especialmente desde el enfoque cognitivo conductual, trabajamos en identificar esas creencias rígidas y sustituirlas por formas de pensar más flexibles y saludables. No se trata de dejar de aspirar a cosas buenas, sino de hacerlo sin que eso implique desgaste emocional constante.
La autoexigencia y el perfeccionismo extremo son trampas mentales que, en lugar de acercarnos al bienestar, nos alejan de él. Aprender a ser suficientes con lo que somos y lo que hacemos es un acto de salud mental.
¿Te identificas con esta situación?
Agenda una sesión y empieza a trabajar en tu bienestar emocional.