
Ansiedad social vs. agorafobia: ¿por qué solemos confundirlas?
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En muchas ocasiones, escuchar hablar de ansiedad social y de agorafobia puede generar confusión. Ambas condiciones afectan la manera en que una persona se relaciona con su entorno, pero sus causas y manifestaciones son diferentes. Comprender esta diferencia es clave para poder buscar ayuda adecuada y mejorar la calidad de vida.
¿Qué es la ansiedad social?
La ansiedad social se centra principalmente en el miedo intenso a ser evaluado o juzgado en situaciones sociales.
Quienes la padecen suelen experimentar:
- Nerviosismo al hablar en público o interactuar con desconocidos.
- Miedo a hacer el ridículo o ser criticado.
- Evitar reuniones, clases, trabajos en grupo o citas.
En este caso, el malestar surge porque la persona teme a la evaluación social y no tanto al espacio físico en sí.
¿Qué es la agorafobia?
La agorafobia, en cambio, está relacionada con el temor a encontrarse en lugares o situaciones donde sería difícil escapar o recibir ayuda en caso de sufrir un ataque de ansiedad.
Algunos ejemplos comunes son:
- Evitar centros comerciales, transporte público o espacios abiertos.
- Ansiedad al estar solo fuera de casa.
- Sensación de pérdida de control o miedo intenso a quedar “atrapado”.
Aquí, la incomodidad no se centra tanto en lo que los demás piensen, sino en la percepción de no tener control sobre el entorno.
¿Por qué se confunden?
La confusión surge porque en ambos casos la persona evita lugares o situaciones, lo que limita su vida diaria. Sin embargo:
- En la ansiedad social, la raíz del miedo es la interacción con otras personas.
- En la agorafobia, lo que genera temor es el entorno y la posibilidad de no poder escapar o recibir ayuda.
¿Qué hacer si te sientes identificado?
Tanto la ansiedad social como la agorafobia pueden impactar en la salud psicológica, física y emocional. La calidad del sueño, las relaciones personales, el trabajo o los estudios pueden verse afectados.
La buena noticia es que existen tratamientos eficaces que ayudan a recuperar la confianza y volver a disfrutar de la vida diaria.
Si notas que estas situaciones ya afectan tu vida y tus espacios de convivencia no son funcionales, agenda una cita ahora mismo.
En nuestra consulta trabajamos contigo para encontrar el tratamiento más adecuado y acompañarte paso a paso en este proceso.